EL CAMINO SIN
HUELLAS
SHIN
- DO
El camino del espíritu
Todo
practicante de Shin-Do debe buscar su interior; sentimiento, pensamiento y
curación; su propia esencia.
Se
genera así una energía poderosa, capaz de arrasar con toda dificultad propia
del ser humano.
Este
arte marcial conduce a un estado de profunda observación que tiene como meta la
eliminación consciente e inconsciente de todos los automatismos, de toda
dispersión, estados de exaltación y tensión, mental y física.
Nos
libramos del miedo, la inseguridad, cuestiones estas que muchas veces nos
limitan o arrastran a hechos perturbadores, para con nosotros mismos y con los
demás. Estas posturas son las que nos hacen girar en soluciones conocidas que
llamaremos “hábitos”, sin permitirnos intuir un disparador hacia otro plano
del entendimiento, el cual sería el “momento creativo” que cada persona
debe alcanzar.
Es el camino que está por encima del logro ó la frustración,
con un estado de concentración espontánea, logramos por ejemplo, neutralizar
un ataque violento, sea este físico o verbal.
Conservando
las formas de las formas, anulando así la vanidad por la certeza.
Habiendo
presentado parte de mi filosofía, voy a tratar el Shin–Do en el contexto de
las artes marciales tradicionales.
El
instinto de agresión lleva a las personas a pelearse, la necesidad de
protegerse da como resultado las artes de autodefensa. No sólo autodefensa
marcial, dijo alguien que: la diplomacia es la continuación de la guerra, pero,
el sentido fundamental de las artes marciales es prepararse para no pelear, y
esto se logra con el alineamiento mente – espíritu, como deja impresa en su máxima
el gran maestro de sable Tesshu Yamaoka: Si tu mente es correcta tus técnicas
son correctas.” Y si esto es aprendido con rigor, antes de cualquier
confrontación hay mil pasos creativos para no confrontarse. El Shin-Do, no
propone algo distinto a otras artes marciales serias, es decir, el camino que
persigue es realización, paz interior, control y dominio de uno mismo, tal vez
su enfoque técnico sea diferente, el cómo alcanzar ése estado no es sinónimo
de otras artes.
El
espíritu o esencia del Shin–Do es hacer un guerrero sin guerra que pelear,
sino, simplemente la suya, la del individuo con él mismo. Para eso deberá
entrenar su cuerpo como si fuera a una guerra, deberá entrenar su espíritu
como si fuera a morir.
Es
a través del cuerpo que desarrollamos todos estos estados constitucionales y
adquiridos, la natura nos provee la posición erecta y con nurtura aprendemos a
caminar, pero es precisamente el
“cómo” aprendimos a caminar lo que nos da ese conocimiento, de cómo
afilamos nuestro sable y su filo es como será el corte último y superior.
Nuestro
entendimiento en el arte deberá ser siempre responsable y pensado (pensar en el
sentido de volver sobre nuestros pasos) constante y riguroso, teniendo una
voluntad tendencial hacia nuestro objetivo.
LA
VANIDAD DE LA CERTIDUMBRE
Defino
la certidumbre como vanidosa en el sentido de
que queremos poseer o tratar de ubicar todo en un estado de certeza por
sobre las cosas que decimos, hacemos o creemos. Bajo esta concepción ubicaron a
la certidumbre por sobre los caminos casuales, verbigracia:
“Un
sistema cerrado está compuesto por unos pocos cuerpos ínter actuantes aislados
de la contaminación externa. De acuerdo con la física clásica, tales sistemas
son muy ordenados y previsibles. Un simple péndulo en un vacío, libre de la
fricción y de la resistencia del
aire, conserva su energía. El péndulo oscila por toda la eternidad. No está
sometido a la disipación causada por la entropía, que se introduce en
dentelladas en los sistemas obligándolos a ceder su energía al ámbito
circundante.
Los
científicos clásicos estaban convencidos de que el azar y el caos que
perturbaban ciertos sistemas – como un péndulo en el vacío o los planetas
que giran en nuestro sistema solar – sólo podían provenir de contingencias
aleatorias exteriores. Al margen de éstas, el péndulo y los planetas deben
continuar para siempre su invariable trayectoria.
Poincaré destruyó esta cómoda imagen de la naturaleza.
(...)
En un sistema que sólo contenga dos cuerpos, tales como el Sol y la Tierra o la
Tierra y la Luna, las ecuaciones de Newton se pueden resolver con exactitud: la
órbita de la Luna alrededor de la Tierra se puede determinar con precisión. En
cualquier sistema idealizado de dos cuerpos las órbitas son estables. Así, si
olvidamos los efectos de arrastre de las mareas en el movimiento lunar, podemos
dar por sentado que la Luna continuará girando alrededor de la Tierra hasta el
fin de los tiempos. El problema consiste – y éste es el problema de Poincaré
– en que al dar el simple paso de pasar de dos a tres cuerpos (por ejemplo, al
tratar de incluir los efectos del Sol en el sistema Tierra – Luna) las
ecuaciones de Newton se vuelven insolubles. Por razones matemáticas formales,
la ecuación de tres cuerpos no se puede deducir con exactitud; requiere una
serie de aproximaciones para “cerrar”el problema.”
Hasta aquí vimos de forma mínima o somera
como se comportan los estados o teorías de la certidumbre. Ahora veremos como
se comportan los estados o teorías de la incertidumbre o el caos.
Estas teorías de muy reciente desarrollo, tratan de los procesos que
realizan los sistemas cuando están muy cerca del equilibrio; es decir cuando
los flujos ya no son proporcionales a sus causas: las simetrías o diferencias.
La pérdida de proporcionalidad conduce generalmente a que se produzca un cambio
en la estructura del sistema. Tornándose más compleja de manera que pueda ser
estable a pesar de los grandes o pequeños desequilibrios internos o externos.
La
transformación desde una estructura estable a otra más compleja, también
estable, se llama “evolución”, y el proceso que va de una a otra es una
“transición”. La creatividad es el comienzo de la transición o, si se
quiere, el punto final de la vieja estructura.
La
creatividad comienza con una inestabilidad. Una pequeña o gran perturbación en
las condiciones externas o internas en un punto que a causa de los
desequilibrios no puede compensarse, y por lo tanto se amplifica, se extiende
sobre todo el sistema y finalmente determina su nueva estructura. Como se trata
de una perturbación azarosa, la estructura que se forme no es predecible. Por
eso es común referirse a estos fenómenos como de “creación de orden a
partir del caos”.
Por
supuesto no siempre un sistema puede salir
airoso de una crisis auto organizándose de manera más compleja.
En
esta instancia veremos como se relaciona esta última teoría con este arte
marcial: Shin – Do.
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“El
singular prestigio que se le ha dado a la certeza, la inteligencia y la
razón, ante las propiedades creativas, como también la del pensar como
propósito para, entre otras cosas resolver el momentum o el ciclo
segundo que confiere muestra existencia. El
propósito razonable y no racional de Shin – Do es precisamente el de
recuperar en nosotros eso que está apagado o dormido darle al momentum la
solución incierta, pero no cualquiera, sino la que éste necesita”. |
¿Se
anula el tiempo? La mayoría de las religiones tiene la idea de que Dios está
hecho, es uno, yo adhiero a la idea que Dios se está haciendo. Por eso cada
cosa que pasa es la misma, igual, porque todo se está haciendo.
La
calidad que le damos a los momentos son distintos, sin embargo, el momentum
es el mismo, infinito, no se encuentra con otro.
Nosotros
somos observadores de nosotros mismos, pero somos nosotros mismos.
Soy
el mismo momento del Big – Bang, soy el caos ese segundo y no hubo distancia
de tiempo, el Big – Bang se reproduce, una y otra vez. Caos, caos, caos y ese
momento
(48 páginas, Tamaño: 12 cm por 18 cm)